Este año, la Universidad tendrá una primera camada de graduados en estas dos carreras claves.

El 2017 no será un año más para la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), que tendrá sus primeros graduados en las áreas de Nutrición y Kinesiología. La primera camada de estudiantes de ambas carreras ya terminó de cursar todas sus materias y, ahora, solo resta esperar el momento ansiado de recibir los diplomas.

Cuando se concrete la esperada ceremonia de colación de grado, la UNLaM habrá cumplido, una vez más, con la meta de inclusión y salto de calidad que la institución incita en la vida de muchas familias del Conurbano. Así como, también, el acto simbolizará el crecimiento de un Departamento de Ciencias la Salud que comienza a ser referencia académica de valor para el resto del país.

“El licenciado de la UNLaM va a ser considerado un profesional amplio porque recibió una formación que le va a permitir orientarse en el campo laboral deseado”, aseguró Graciela Areces.

“El licenciado de la UNLaM va a ser considerado un profesional amplio porque, en sus estudios, recibió una formación que le va a permitir orientarse en cursos y especializaciones que lo inserten en el campo laboral deseado”, argumenta Graciela Areces, coordinadora de la Licenciatura en Nutrición. Así, la capacitación clínica se complementa con conocimientos en salud pública y educación física y con tareas que transmiten una mirada global, una concepción interdisciplinaria.

La oferta académica del Departamento de Ciencias de la Salud, que también incluye Medicina y la Licenciatura en Enfermería, plantea un diálogo continuo con otros sectores, en busca de una necesaria amplitud.

Juan Boasso, Coordinador de Kinesiología y Fisiatría, explica que “el estudiante se relaciona con el área de Extensión Universitaria y, principalmente, con el área de Deportes”. “Y realizamos actividades académicas y de investigación para reforzar su interés por seguir ligados a la institución”, justifica. El proyecto apuesta a egresados vinculados con el espectro académico, que otorguen soluciones a las necesidades de la comunidad.

Una de las acciones específicas que respondió al concepto global de formación fue el “quiosco saludable”, donde los chicos pudieron abordar el derecho a la salud y a una correcta alimentación a lo largo de su carrera, y están convencidos de que, para poder elegir, la gente debe disfrutar de una oferta de productos sanos y variados”, remarca Areces.

La Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría tiene tres ejes de aplicación fundamentales: el área de rehabilitación cardiorespiratoria, la traumatológica y la neurológica. Cada una, con diversas subdivisiones y alternativas de abordaje. En ese sentido, Boasso asegura: “Mientras muchas instituciones direccionan los estudios hacia los espacios más comunes, en la Universidad se abre el abanico de posibilidades”. Gracias a ello, los estudiantes incorporan conocimientos variados que amplían las oportunidades de inserción.

La coordinación de la carrera incentiva a los jóvenes a juntarse y a formar una comisión de graduados que permita realizar un seguimiento respecto a los campos profesionales viables y avanzar con ajustes académicos.

Por otra parte, el sistema de residencias universitarias que Kinesiología articula con el Hospital Balestrini y con centros de salud de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia propone una evolución en ese aspecto. Con el objetivo de asegurar la adaptación del futuro graduado, los jóvenes recibieron instrucciones y capacitaciones por parte de profesionales para aprovechar al máximo la iniciativa.

“Debemos salir del consultorio y demostrar todo lo que podemos aportar en los diferentes ámbitos”, afirma Areces, en relación a que, en la Licenciatura en Nutrición, las relaciones interpersonales y la aclimatación a la actividad institucional son otro matiz prioritario.

Fuente: El1 digital